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martes, 24 de febrero de 2015

Conjunción

Seguramente la conjunción de dos planetas es sólo un pretexto. El pretexto para conectarse. 

El atardecer es transición, un rato de silencio que hace mutar el paisaje: el suelo, lo terreno, ya no será protagonista. La luz cercana del sol se esparce por el aire y lentamente la transparencia va ganando su lugar. Una lluvia de luces viejas nos rodea, cae. 
La Luna, Venus y Marte se van con la última claridad del oeste. Todo el paisaje ahora contempla el azul profundo de la bóveda. La piel fría nos mantiene atentos.
Nada se mueve esta noche en El Boquerón.







 







jueves, 15 de enero de 2015

Cometa Lovejoy | Otra oportunidad

La cacería del cometa siguió por mejores cielos, ahora desde una zona menos poblada/iluminada: Playa Dorada... entre Mar del Plata y Santa Clara. La diferencia entre el cielo de mi terraza y este es increíble, aunque el lugar no es completamente oscuro y la noche con humedad ayuda a que las luces se dispersen como una tenue burbuja anaranjada sobre nuestras cabezas. 










El cometa junto a las Pléyades.

Por suerte conseguí un compañero en este nuevo intento de registrar al visitante planetario. Pablo Cauda además de encontrar un buen lugar, ayudó a mantener la calma y confirmar si estaba delirando cuando me pareció que esta vez se vislumbraba la cola del cometa. Una muy débil "evaporación", un rasgo que cuando lo mirás ya no está y cuando creiste que fue un fantasma y desviás la vista... vuelve a aparecer! "Pablo, soy yo o acá se ve..." 
En las fotos apenas se percibe, pero un poco de realce con Photoshop y ahí está! 




miércoles, 14 de enero de 2015

Cometa Lovejoy | Primeras fotografías

No resulta fácil ver el cometa (Lovejoy, C/2014 Q2) desde el centro de la cuidad. Y fotografiarlo es bastante más complicado. Pero esa bolita verde difusa tiene algo tan atractivo que igual quise intentarlo, sabiendo que la polución lumínica iba a arruinar las fotos con el característico tono marrón/naranja en el lugar del negro infinito y profundo del espacio.
Motivaciones puedo pensar varias: se trata de un objeto que no va a volver hasta dentro de 8.000 años. Me sale imaginar que ninguna persona que vayamos a conocer a lo largo de nuestra vida (y lo mismo puedo decir de mis hijos, nietos y bisnietos) va a conocer al cometa Lovejoy, salvo que lo haya visto durante estos años 2014/15.
Otro atractivo que encuentro es que gracias a los cometas que chocaron con la Tierra hace millones de años, nuestro planeta tiene océanos. O sea que les debemos la existencia de la vida (o una parte, para no ser dramático).
Estos datos astronómicos, de libro o sitio especializado de internet, a mi me interesan y atrapan. Pero ver la bolita verde difusa (se ve verdeeeee!) me genera unas cosquillas en el estómago, como si fuera yo su descubridor. Se me acelera corazón, siento electricidad que me recorre la columna. Es esa combinación de saber lo que veo y lo que siento cuando lo veo lo que me lleva a querer fotografiarlo. 
Ubicación del cometa, con las Tres Marías como referencias. 
Se mueve! Durante la hora que estuve fotografiandolo, el cometa se desplazó en relación a las estrellas (que están fijas, al menos para nuestra escala humana de tiempo). 


Tres satélites se cruzaron justo por enfrente del cometa. 

jueves, 10 de julio de 2014

Escondidas planetarias | Ocultación de Saturno por la Luna




Aunque las fotos se hicieron con un teleobjetivo solamente, es increíble como se puede apreciar la forma de Saturno con sus anillos. Se ve mejor si hacen click en las fotos y las ven en el tamaño original en el que se subieron.

viernes, 11 de marzo de 2011

"No dejaremos huella, sólo polvo de estrellas"


El 5 de marzo volví a encontrarme con el cielo. Vivir en una ciudad con tanta polución lumínica como Mar del Plata, hace que nos olvidemos de una parte del paisaje que solía ser tan disfrutada como los árboles, las sierras, la costa, el horizonte. Apenas al pasar por una calle sin luces, podemos percibir alguna estrella de las más brillantes, el lucero o la luna. El resto se volvió muy lejano, casi invisible.

Esta ceguera tiene cura si nos alejamos del brillo de la urbanización. En el campo el cielo es una presencia tan fuerte que no podemos evitar levantar la vista y quedarnos impresionados, sin reacción, sintiendo una corriente que cosquillea en la espalda. 

Es un espectáculo que no nos resulta ajeno. Cuando el sol deja de iluminar el cielo, el aire se vuelve transparente y podemos ver como por una ventana el resto del barrio, nuestros vecinos: cientos de estrellas, la Vía Láctea, otras galaxias cercanas. ¿Cómo hacer para no sentirnos cercanos a ese paisaje, si somos todos parte de lo mismo?

Estar bajo ese escenario tan asombroso me deja helado y con la cabeza tratando de procesar tantos estímulos. Por suerte también puedo despertarme unos momentos y "robarme" algo de esa magia a través de fotografías.  Acá comparto algunas, aunque recomiendo la experiencia en vivo!

En esta foto: Sirio (arriba) y Canopus (abajo) entre tantas estrellas que cuesta reconocer que zona del cielo uno está mirando. El pedacito de techo y la farola son para que la foto tenga algo de contexto "terrestre".




Esta es la que más me gusta. La Vía Láctea surgiendo sobre el horizonte, con nubes y el resplandor de alguna población cercana, enmarcada por el alambrado y los árboles. Igual que en la foto, a simple vista se veían las nubes de polvo oscuras entre tantas estrellas.
Esta parte del cielo es una de las más lindas para observar y solamente podemos apreciarla desde el hemisferio sur. 
Si estas fotos tuvieran música, sin duda sería "Polvo de estrellas" de Jorge Drexler.

"... una estrellita de nada
en la periferia
de una galaxia menor.
Una, entre tantos millones
y un grano de polvo girando a su alrededor
No dejaremos huella,
sólo polvo de estrellas..."